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16 enero, 2019 #25añosChallenge de la participación ciudadana en CDMX Publicado en: La fuente

Por Aline Zunzunegui

Hace 25 años los ciudadanos, habitantes del antes Distrito Federal (D.F), no tenían la facultad de elegir mediante el voto libre y secreto a quien ocuparía la Jefatura de Gobierno ni a los delegados de las demarcaciones. Sin embargo, es con la reforma constitucional de 1996, cuando se determina que los habitantes del D.F. elegirán mediante un proceso electoral a quien estará a cargo de la Jefatura y de las delegaciones.  

A partir de 1996, se hacen elecciones universales, libres y secretas en el D.F. Pero es hasta 1999 cuando se instaura el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF), quien en el año 2018 se convierte oficialmente en el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM).

 Si, hace 10 años aún identificábamos el nombre de Distrito Federal, pero con la reforma política en 2016 el D.F. se convierte en la ahora Ciudad de México (CDMX). Con ello se previnieron cambios que retoman desde el nombramiento del territorio geográfico. Hasta la nueva Constitución de la Ciudad de México, de donde deviene también la nueva Ley de Participación Ciudadana de la CDMX.

En 2004, se decreta la Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal, desde entonces se contemplaba plebiscito, referéndum, iniciativa popular, audiencia pública, consulta vecinal y comités vecinales. Pocos años después, en 2011 se instaura la figura de presupuesto participativo. Parece que han pasado numerosos días desde que contamos con estas herramientas democráticas, pero han sido tan sólo escasos 15 años. 

En los próximos meses el Congreso local tendrá que expedir la Ley de Participación Ciudadana. En ella, se deberá incluir la nueva estructura y mecanismos establecidos en la Constitución de la Ciudad de México, redactada por la Asamblea Constituyente en 2016. 

La legislación en materia de participación ciudadana tendrá que retomar temas como:

No han pasado tantos años desde que en la CDMX no se votaba por el ejecutivo local, pero sin duda hemos dado pasos agigantados, pues hoy contamos con mecanismos como el presupuesto participativo, a través del cual podemos mejorar nuestras comunidades; se habla de la silla ciudadana y de los mecanismos de participación en las alcaldías. La próxima Ley de Participación Ciudadana sin duda deberá ser un paso más a la democracia participativa. El Congreso local tiene una gran labor que hacer, pero sobre todo hay una gran ventana de oportunidad para rediseñar nuestra ciudad con mecanismos y reglas que aseguren la participación, vigilancia, monitoreo y evaluación de los procesos democráticos. 

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