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6 junio, 2018 Así termina un ciclo de políticas públicas en materia de juventud Publicado en: La fuente

Por Stefan Scharnagl

Se acerca el final de sexenio y con ello también un ciclo de políticas públicas. Si bien esperamos que exista continuidad a las políticas y estrategias que se hicieron bien, a estas alturas de la contienda electoral es difícil saber si así será. Para las políticas públicas en materia de juventud esto es particularmente cierto, ya que hay pocos pronunciamientos por parte de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República sobre las acciones que se han tomado hasta el momento y sobre los grandes pendientes que existen esta materia, lo cual hace casi imposible estimar si existirá continuidad o no. Los únicos dos temas que suelen estar presentes en sus discursos son el emprendimiento y la educación, aunque no suelen profundizar en cómo se operarán esas propuestas y si existirán acciones diferenciadas para los jóvenes. Sin embargo, sí podemos evaluar cómo vamos en materia de juventud y mapear los principales retos a los que nos enfrentaremos en el próximo sexenio, independientemente del candidato que gane.

El Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve) presentó su cuarto y último Reporte de Avances y Resultados del Programa Nacional de Juventud (PROJUVENTUD). Si bien el trabajo del equipo que lidera el Imjuve aún no acaba, sino hasta finales del sexenio y con la debida transición, podemos pensar que esta es la última vez que se hace un ejercicio profundo para evaluar los avances de la política que este Instituto ha coordinado durante los últimos años. Esto se hizo evidente durante la presentación de este estudio, donde las personas presentes armaron sus discursos con tono de despedida. Es por ello que sus hallazgos nos presentan tanto el camino recorrido como la base sobre la que se tendrá que trabajar en el próximo sexenio.  

El primer reto que se identifica es la cobertura del PROJUVENTUD. Según el reporte de las 279 líneas de acción que se definieron en el programa se implementaron 275, teniendo una cobertura del 98.5%. Esto nos habla de la brecha que existe entre la planeación y la ejecución. Como ya hemos mencionado en este blog la planeación y estructura del PROJUVENTUD ha mejorado mucho en comparación con sexenios anteriores, pero tenemos que avanzar aún más en su adecuada implementación, para que se pueda alcanzar 100% de cobertura y que ésta se obtenga por lo menos a mediados del sexenio para que se puedan observar y evaluar los resultados de las diferentes líneas de acción que se plantearon. 

Más allá de la implementación también es importante analizar cómo van los indicadores que según el PROJUVENTUD miden el avance de las políticas públicas en materia de juventud en México. Al cierre de este reporte no se tiene información actualizada de todos los indicadores, por lo que el análisis se corre sobre el último dato recopilado de cada indicador. Para el primer objetivo de incrementar las oportunidades de los jóvenes para acceder a los sistemas escolares, productivos y de obtención de vivienda tenemos tres indicadores. El Índice de Desarrollo Juvenil cerró en 0.75 bajo estimaciones del mismo Imjuve, esta meta se queda ligeramente corta en comparación a la meta que se estableció, donde se buscaba tener un índice mayor a 0.75. Por otra parte, tenemos la tasa de desempleo en población joven rebasó la meta de 7.4% alcanzando una tasa final de 7.1%, lo cual la convierte en el gran logro del sexenio en materia de juventud. Lamentablemente, no se logra lo mismo en cuanto al tercer indicador que mide la proporción de jóvenes jefes del hogar que cuentan con vivienda propia que se queda en 30.4%, lejos del 39% que se planteó en el programa. Si bien según los indicadores los jóvenes tenemos mayor acceso al empleo, no necesariamente se está consiguiendo en buenas condiciones y esto se ve reflejado en el último indicador, ya que el empleo no está generando las bases para que la persona joven se pueda independizar de sus padres.

Para evaluar los resultados del segundo objetivo, que es promover condiciones para que los jóvenes tengan un entorno digno a través de esquemas de salud, convivencia y seguridad se tienen dos indicadores. El primero es el porcentaje de la población juvenil con carencias por acceso a los servicios de salud que cierra en 19%, 7.9 puntos porcentuales por arriba de la meta. Igualmente, el porcentaje de la población juvenil, de entre 18 y 29 años, que ha sido víctima de algún delito cierra en 32.6% cuando la meta era de 26%. Claramente en este objetivo quedan varios pendientes para el próximo sexenio. Si bien el primer indicador mejoró durante este periodo no fue suficiente el avance. En cuanto a la seguridad la situación para los jóvenes está peor y es indispensable que los candidatos a la presidencia tengan propuestas claras al respecto y diferenciadas en materia de juventud, ya que es el grupo etario más afectado por la inseguridad.

El tercer objetivo que hace referencia al fortalecimiento de la participación juvenil en los espacios de decisión públicos, sociales y comunitarios se tenía un solo indicador que no pudo ser evaluado por el Imjuve, ya que el estudio que lo genera no se ha vuelto a hacer. Sin embargo, según datos del Índice Nacional de Participación Juvenil que publicamos año con año podemos estimar que a pesar de las diferencias metodológicas la participación en este ámbito ha disminuido. Por otra parte, el último objetivo del PROJUVENTUD que busca fortalecer la plena inclusión y no discriminación de los jóvenes en los procesos de desarrollo social y económico tampoco tiene avances significativos. El indicador de porcentaje de jóvenes que cuentan con un ingreso inferior a la línea de bienestar se redujo en los últimos tres años, aunque en estos momentos se encuentra en los mismos niveles que a principios del sexenio. Por último, el índice de satisfacción de los jóvenes con respecto a su situación económica, trabajo y estudios tampoco tiene actualización desde su dato inicial que fungió como línea base.

Este último indicador me lleva a otro gran pendiente que quedó en materia de juventud. La Encuesta Nacional de Juventud (ENJ) se debió haber realizado en 2015, pero hasta la fecha no se ha llevado a cabo. Por ello, será importante que durante el próximo sexenio se invierta en un estudio que pueda actualizar los indicadores que antes se podían consultar en la ENJ y que abonaban a la construcción de políticas públicas para este sector de la población. También es importante incorporar más indicadores que permitan llevar un seguimiento adecuado a los resultados del PROJUVENTUD, ya que como se puede observar en este mismo artículo, los indicadores están siendo insuficientes para evaluar toda la política, especialmente, porque no están internalizando las acciones que sí cuentan con logros positivos. Algunos ejemplos son el incremento de la matrícula escolarizada en la educación media superior y la creación del Modelo Mexicano de Formación Dual.

No sería justo concluir que no se ha avanzado en materia de juventud en los últimos años, pero definitivamente no contamos con las herramientas adecuadas para evaluar esta política. En gran medida, esto es resultado de que el Instituto Mexicano de la Juventud no cuenta con las atribuciones necesarias para hacer cumplir la estrategia nacional en materia de juventud, ya que en estos momentos solamente tienen facultades para coordinar, pero no para hacer cumplir. En este sentido, una de las cosas que los candidatos pueden y deberían incorporar en sus propuestas es el fortalecimiento del Instituto para que con ello las políticas públicas del próximo sexenio puedan tener mayor éxito. Para ello, dentro del contexto de la Tercera Cumbre Ciudadana hemos armado una propuesta para que los candidatos la suscriban y que también las organizaciones de la sociedad civil podamos impulsar desde nuestras trincheras. (Conoce más sobre la propuesta)


Imagen tomada de: https://www.gob.mx/imjuve/galerias/realiza-imjuve-septima-sesion-ordinaria-del-comite-de-seguimiento-al-projuventud-152326

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