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31 mayo, 2017 De pena ajena (propia) Publicado en: La fuente

de pena ajena

Por Greta Ríos

Nuestra forma de hacer política es de pena ajena (propia). Recuerdo cómo hace unos años, cuando estudiaba la universidad, hicimos un proyecto de política comparada, en el que cada equipo tenía que escoger un país y enlazarse vía internet con alumnos de ese país para intercambiar puntos de vista sobre las formas de hacer política en México y en el país elegido. Por alguna razón que no recuerdo, mi equipo eligió a Suiza y así inició una de las experiencias más penosas de mi existencia.

Los estudiantes suizos, en sus comunicaciones, se desvivían por explicarnos el funcionamiento de sus sistema confederado y cómo cada cantón era autónomo, pero a la vez parte de la Confederación; cómo tenían figuras importantísimas para ellos como el referendo y de qué manera las utilizaban, como ciudadanos, para exigir a sus gobernantes que tomaran acciones en temas de su interés; cómo manejaban sus relaciones políticas con la Unión Europea; entre otras cosas.

Nosotros les explicamos que teníamos un sistema (en aquel entonces) con tres partidos principales y que cada elección, había una batalla entre estos tres por los votos del electorado mexicano. Hasta aquí, todo bien. El problema surgió cuando les explicamos las estrategias de campaña, que para nosotros parecían normales. Los estudiantes suizos no podían creer que nuestros candidatos repartieran por la calle termos, playeras, gorras, mochilas y demás artículos promocionales. “¿Por qué alguien querría ir por la calle con una gorra con el nombre de un candidato?”, nos preguntaron con una legítima curiosidad.

Esa curiosidad se volvió alarma cuando les dijimos que algunos, incluso, repartían dinero. Les contamos también que en ocasiones, algunos candidatos condicionaban a la gente su participación en programas sociales a cambio de su voto. “¿Y por qué no están en la cárcel? En Suiza jamás permitiríamos que eso sucediera. Los candidatos conocen su lugar y son muy cuidadosos de ese tipo de cosas.”, nos respondieron. Y ahí caí en cuenta de que vivía en medio de un sistema político de pena ajena (propia).

No es que quiera que seamos como Suiza. Tan solo me gustaría tener una democracia lo suficientemente sólida como para que nuestras formas de hacer política no parezcan malas bromas. Con un electorado mayoritariamente joven (1 de cada 3 electores tiene menos de 30 años de edad), creo que es un buen momento para implementar estrategias reales de política y dejar de regalarle espejitos al público.

Bien dice Enrique Krauze que los jóvenes mexicanos están desencantados de la política. ¿Cómo no estarlo, si para la mayoría de los jóvenes, los partidos políticos son los que reparten mochilas, en el mejor de los casos, y amenazas de represalias, en el peor, a cambio del voto? ¿En dónde están las propuestas con proyecto de país que nos harían diferenciar a los candidatos, sentir que existen opciones de izquierda, centro y derecha para ajustarse a las preferencias políticas de cada persona?

Este es un gran momento como ciudadanos y como jóvenes para exigirle a los partidos que nos presenten verdaderas opciones electorales rumbo a 2018, plataformas construidas con visión de largo plazo en temas estratégicos como nuestro lugar en la escena internacional, el respeto irrestricto a nuestros derechos humanos, el nivel de desarrollo que una economía de la talla de la nuestra debería tener, los sistemas de salud, movilidad y educación que necesitamos, entre otros.

Tenemos que dejar de caer en la política de politiquería a la que estamos acostumbrados. Es responsabilidad de todos nosotros como actores políticos forjar el sistema democrático que nos merecemos. El primer paso es acudir a las urnas y votar, por lo pronto, por la opción menos deleznable. Pero después de eso nos toca trabajar para construir una verdadera democracia en nuestro país. Confío en que las nuevas generaciones podremos lograrlo si convertimos nuestro desencanto en una fuerza transformadora.


Imagen tomada de la serie Black Mirror, capítulo «The Waldo Moment»

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