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20 noviembre, 2019 La ampliación del Metrobús: del derecho a la movilidad y a la participación ciudadana Publicado en: La fuente

Por Gerardo Velarde.- La capital del país es la ciudad más dolorosa del mundo para moverse

Más allá de los fríos números que respaldan la aseveración anterior están los testimonios de millones de habitantes, para los cuales es un suplicio día con día ir a su trabajo, escuela, hospital o a cualquier lugar que se necesite.  

Contando a los municipios conurbados diariamente en la zona metropolitana se realizan más de 34 millones viajes en los que la población que ahí habita sufre de: contaminación, inseguridad y accidentes, sumado a las múltiples horas que se pierden atrapados en el tráfico; de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía seis de cada 10 habitantes de esta enorme metrópoli destinan de una a cuatro horas diarias a trasladarse.

Eliminando los traslados que se hacen exclusivamente caminando, el 66% de los viajes en la zona metropolitana se realizan en transporte público y el 31% a través de un transporte privado. No obstante que se realizan el doble de viajes en transporte público que en auto, el segundo modo de transporte tiende a acaparar el grueso del presupuesto gubernamental en infraestructura vial y del espacio público. La disparidad anterior se ve reflejada muchas ocasiones en el mal estado que se encuentran los vehículos del transporte público desde los microbuses hasta el mismo metro; el cual está rebasado y a punto de colapsar

El desplazarse dentro de la enorme urbe que es la Ciudad de México y su zona metropolitana donde habitan más de 20 millones de personas es más que un reto para la mayoría de la población, es un suplicio, especialmente para la población con alguna discapacidad para caminar o moverse y que en muchas ocasiones utiliza silla de ruedas; ya sean banquetas o transporte público, estos generalmente se encuentran en mal estado y sin los mecanismos necesarios para poder acceder a ellos.  

Una manera de subsanar -aunque sea un poco- las problemáticas de movilidad mencionadas anteriormente fue la implementación de los sistemas BRT (metrobús) en la ciudad de México; autobuses que corren por un carril exclusivo en la vía pública con estaciones cada determinada distancia cuyas entradas son mucho más accesibles; las nuevas unidades del sistema metrobús en la Ciudad de México cuentan con espacio exclusivo para sillas de ruedas e incluso un lugar destinado para perros guía que acompañen a débiles visuales.

Espacios en el Metrobús línea 7 destinados a personas con discapacidad

 

Fuente: Metrobús Ciudad de México

El Metrobús no soluciona de fondo los problemas de movilidad en la ciudad. El sistema no se da abasto para resolver la gran demanda de transporte en la ciudad por lo cual sus unidades constantemente viajan a máxima capacidad generando incomodidad en sus usuarios. Además, a pesar de viajar en un carril exclusivo, los desplazamientos no son rápidos al estar diseñado para hacer paradas en cada estación. No obstante, aún con sus defectos, la llegada del Metrobús fue un avance en materia de movilidad en la Ciudad de México. 

La administración de la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, comenzó con las obras para ampliar la línea 3 del Metrobús de la Estación Etiopía al Hospital de Xoco. Sin embargo, esto causó la queja de un grupo de vecinos de la zona y la eventual suspensión del proyecto. Los quejosos argumentaron que la ampliación traería consigo disminución de carriles para circular en automóvil lo cual generaría mayor tráfico y contaminación. 

Fuente: Gobierno de la Ciudad de México

A raíz de esa situación, el gobierno de la Ciudad de México anunció la suspensión de la obra y la puesta en marcha de una consulta pública del 6 al 13 de noviembre para conocer la opinión de la ciudadanía sobre este tema. Cabe resaltar que el resultado de esta consulta no es vinculativo, o sea, la autoridad no está obligada a realizar lo que la consulta señale.

La Consulta Pública fue promovida por la Dirección General de Evaluación de Impacto y Regulación Ambiental de la Secretaría del Medio Ambiente y es gestionada por la plataforma gubernamental “Plaza Pública”, desarrollada por la Agencia Digital de Innovación Digital. Esta consulta forma parte del proceso autorización de impacto ambiental del proyecto de ampliación del Metrobús y está sustentada en el Reglamento de Impacto Ambiental y Riesgo, el cual contempla la realización de consultas públicas.

Sin embargo, la consulta pública realizada por el gobierno no es un ejercicio democrático que emane de la Ley de Participación Ciudadana de la Ciudad de México (LPC) publicada recientemente el 12 de agosto del 2019. 

La LPC establece los mecanismos de democracia directa y participativa por los cuales la ciudadanía puede influir de manera real en las decisiones gubernamentales. Uno de ellos es la Consulta Ciudadana, mecanismo que sí vincula la decisión de la ciudadanía al actuar del gobierno. De acuerdo con la LPC: “Las consultas ciudadanas serán vinculantes cuando cuenten con la participación de, al menos, el quince por ciento de las personas inscritas en el Listado Nominal de Electores del ámbito respectivo”.

La Consulta Ciudadana tiene la flexibilidad de poderse aplicar a nivel colonia, alcaldía o Ciudad de México para poder preguntar acerca de proyectos que solo interesen a una población en específico. Además, cuentan con el respaldo de ser realizadas por la autoridad electoral, en este caso, el Instituto Electoral de la Ciudad de México. La Consulta Pública realizada actualmente por el gobierno no tiene los mecanismos de seguridad necesarios para asegurar la total legalidad de este ejercicio, entre otros defectos, uno puede registrarse en línea con distintas cuentas y votar más de una vez.

Si el gobierno de la Ciudad de México tiene el interés real de empoderar a la ciudadanía y hacerla partícipe de las decisiones que construyen ciudad todos los días debería hacer uso de las nuevas herramientas que se contemplan en la LPC. El realizar consultas fuera de la LPC que no vinculen la opinión ciudadana al actuar del gobierno es por decir mucho, una simulación de participación ciudadana. 

La consulta de la ampliación de la línea 3 del Metrobús brinda la oportunidad de reflexionar sobre qué tipo de ciudad queremos, a qué tipo de participación ciudadana aspiramos y sobre todo qué cosas sometemos a consulta. 

Cientos de personas -muchas de ellas que no cuentan con un auto y padecen de alguna discapacidad motora- contarán con la opción de llegar al Hospital de Xoco de una manera mucho más sencilla y accesible. Eso debería estar por encima del reclamo de quien exige más carriles para su auto y probablemente, no debería someterse a consulta pues la misma constitución de la Ciudad de México contempla que el gobierno debe de asegurar el derecho a la movilidad de todas las personas. 

Y si lo que se busca es empoderar a la ciudadanía y hacerla participe de las decisiones de gobierno ¿Por qué no hacer una consulta ciudadana sobre si quiere que se sigan construyendo más segundos pisos y vialidades para los automóviles?

 

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