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10 enero, 2018 México 2018 Publicado en: La fuente

la patria

Por Greta Ríos

Este año que inicia es particular para nuestro país. Dentro de unos pocos meses, estaremos frente al proceso electoral más masivo en la historia de México. En 2018 votaremos por más de 3,400 puestos de elección popular a nivel federal, estatal y municipal. Para dimensionar la magnitud de esta elección, podemos decir que 85% del gobierno (en todos los niveles) será renovado para finales de año. Esta situación es histórica y representa una oportunidad para los ciudadanos de exigir la calidad de gobierno que nos merecemos.

Desafortunadamente, el sistema actual de partidos políticos nos ha defraudado al grado en que los ciudadanos no solamente no confiamos en las propuestas de los institutos políticos, sino que sentimos que todo el sistema electoral se encuentra cooptado por fuerzas más poderosas que nosotros, contra las que no podemos luchar y que, por tanto, no vale la pena involucrarse en los asuntos públicos. Esta situación, irónicamente, contribuye a perpetuar las formas erróneas en las que operan los partidos el día de hoy.

Por otro lado, además de ser masivo, este año electoral es especial pues nunca habíamos tenido una concentración tan grande de votantes menores de 30 años. Aproximadamente 1 de cada 3 votantes potenciales tiene entre 18 y 29 años de edad. Históricamente, las personas jóvenes son las que menos se muestran interesadas en tomar parte de los procesos electorales (a nivel mundial).

Sin embargo, también estamos de cara a una elección excepcional en muchos otros sentidos. Por ejemplo, es la primera vez que compiten candidatos sin partido a todos los cargos que estarán en disputa. Además, la selección de los candidatos que compiten a través de las plataformas partidarias ha sido radicalmente diferente de los anteriores procesos. Hay partidos cuya mejor apuesta resultó ser un no-militante, mientras que otros eligieron a sus candidatos a través de negociaciones con los institutos con los que construyeron coalición, a la vez que exmilitantes de algunos partidos decidieron competir por la vía independiente.

El tema de las coaliciones me parece particularmente relevante, no solo por el hecho (inesperado) de que partidos con ideologías aparentemente contrarias están compitiendo de la mano, sino también porque nos deja ver que en México el sistema de partidos, como lo conocemos, ya no puede continuar como hasta ahora. No tengo duda de que los cambios que queremos para nuestro país se tienen que operar desde lo institucional, pero también es muy claro que nuestros institutos políticos necesitan renovaciones de proporciones gigantescas para poder representar verdaderamente los intereses de una ciudadanía cada vez más activa e informada, que, por tanto, cada vez está más harta de las viejas formas mexicanas de hacer política.

Estoy convencida de que el proceso electoral 2018 puede ser un parteaguas en nuestra historia, como lo fuera el de 2000. Sin embargo, la responsabilidad que tenemos los ciudadanos para lograr que esto sea así es tan grande como el nivel de hartazgo que tenemos para con nuestras instituciones políticas. De esta manera, lo que quiero decir es que es claro que está en nosotros el poder para cambiar todo lo que no creemos óptimo en nuestro sistema democrático y que el momento ideal para hacerlo es ahora mismo. Hoy, más que nunca, la organización efectiva para la participación juega un papel preponderante para la exigibilidad de nuestros derechos y anhelos.

Frente a un panorama de cambio inminente, el rol de organismos como la Cumbre Ciudadana, mecanismos como la observación electoral e iniciativas como las que promueven la transparencia y anticorrupción será cada vez más vital para el desarrollo del México que queremos. Es imperante que, como ciudadanos comprometidos con un México mejor, no quitemos el dedo del renglón y nos aseguremos de que las cosas que queremos sucedan.

Ahora, regresando al tema de los jóvenes, en Ollin nos parece imprescindible comunicarles a los miembros de nuestra generación la importancia de su participación en la construcción de todo lo anterior. El primer paso para lograrlo, es tener una democracia que sea verdaderamente representativa, con mecanismos fuertes de rendición de cuentas. Para lograrlo, la acción inmediata que está en nuestras manos está en participar activamente del proceso electoral. Esto significa seguir de cerca las propuestas, cuestionar su viabilidad, conocer qué funciones y poderes tiene cada cargo por el que votaremos, cuáles son los mecanismos para estar en contacto con los candidatos y, por supuesto, emitir un voto informado y razonado. Nuestra organización está enfocando sus esfuerzos para lograr que más jóvenes se sumen a esta generación crítica y nos ayuden a cambiar el sistema. Esperamos tener éxito y en unos años más poder decir que México cambió para bien y nunca fue el mismo después de 2018.


Imagen “La Patria” de Jorge González Camarena

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