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21 noviembre, 2018 ¿Por qué los millennials no quieren trabajar para el gobierno? Publicado en: La fuente

millennials

Por Stefan Scharnagl

Cuando uno piensa en oficinas de gobierno uno no se imagina espacios llenos de millennials – y esto probablemente es cierto. De acuerdo con resultados del tercer trimestre de 2018 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) solamente 18% de la población ocupada en instituciones públicas son jóvenes menores de 30 años. De manera similar en el Índice Nacional de Participación Juvenil se reporta que de 2015 a la fecha el acceso a las estructuras formales por parte de los jóvenes en dependencias de gobierno ronda entre 13% y 17% respecto al total de funcionarios. Idealmente estos valores deberían ser cercanos a 30% considerando la proporción de este grupo etario en la Población Económicamente Activa (PEA). Si bien no existen datos para millennials como tal, podemos imaginar que los resultados son equivalentemente bajos.

Estos niveles de participación bajos no se deben necesariamente a una falta de demanda laboral en el sector. Por el contrario, en las diferentes oficinas de gobierno se necesita todo tipo de perfiles profesionales y conjuntos de habilidades que los millennials han desarrollado en experiencias previas y en principio no existen barreras estructurales para que ellos accedan a estos puestos. El problema viene más bien de una baja oferta laboral para este sector. Los millennials como generación no están buscando hacer carrera en el sector público como lo hacían generaciones anteriores, esto no quiere decir que ningún millennial lo quiera hacer, pero definitivamente sí son muchos menos que antes. 

Es fácil asumir que la forma de pensar de los millennials es la causa de este alejamiento entre la generación más joven y el sector público. Sin embargo, exploremos qué tan cierto podría ser esto. Lee Caraher escribe en su libro “Millennials & Management: The Essential Guide To Making It Work At Work” que más allá de hacer una diferencia en el trabajo con tareas significativas, los millennials buscan hacer una diferencia a través de su trabajo en sus comunidades y en el mundo. También hace referencia a un artículo de Laura Meckler para The Wall Street Journal que menciona que esta generación quiere trabajar en empresas que tienen una misión de servicio público y que contribuyen a causas sociales y éticas. Si los millennials buscan este tipo de trabajos, entonces las dependencias de gobierno deberían de ser espacios idóneos por la cercanía de su misión con las causas. Generalmente para cada una de las causas sociales que promueve esta generación hay una dependencia de gobierno o un legislador que trabaja en esos temas y que comparte los mismos valores.

Entonces, si no es el gobierno como tal, la razón debe radicar en cómo el gobierno atrae a esta generación. En lenguaje de Recursos Humanos, el gobierno tiene una muy mala marca empleadora para los jóvenes. La percepción que tienen en México sobre el actuar del gobierno no es buena. La mala marca empleadora se genera porque el sector público no tiene una propuesta de valor genuina para ellos, a pesar de ser un espacio que naturalmente tiene como objetivo desarrollar soluciones y condiciones de mejora para todas las causas sociales. ¿Qué debe hacer el gobierno entonces?

1.Transparencia en sus procesos de reclutamiento

Para un externo es prácticamente imposible conocer el proceso para aplicar a una vacante de gobierno y mucho menos los criterios de selección. Los sitios web de las diferentes dependencias no tienen una sección de empleo que informen al interesado qué deben hacer para poder aplicar o incluso qué puestos están vacantes. Incluso, muchas personas piensan que para trabajar en gobierno debes ser parte de un partido político, cosa que no es cierta. 

2.Comunicar el propósito

Los millennials buscan empleos que estén alineados con sus causas personales y que tienen un propósito. Los trabajos en gobierno cumplen con estas características, pero las entidades carecen de una buena comunicación hacia afuera que permita atraer el talento adecuado. Es indispensable que las dependencias desarrollen e implementen una estrategia de marca empleadora que les permita hacer esto. Además, esto ayudará a que atraigan talento más comprometido con los objetivos de las instituciones.

3.Premia el buen desempeño, no el fracaso

Los sistemas rígidos como los que tienen los gobiernos fallan en crear contextos que motiven a los colaboradores, especialmente para millennials, pero aplica para todas las generaciones. Una cultura que premia el buen desempeño atrae mejor talento y personas más comprometidas con el servicio público. Las diferentes entidades no tienen mecanismos para premiar los logros y generar un entorno de competencia sana. Por otra parte, el fracaso es aceptado e inconsecuente.

4.También el gobierno debe actualizar sus procesos

Se dice que la iniciativa privada en México lleva un rezago de 30 años en materia de Recursos Humanos, si esto es cierto, imaginemos cuántos años de rezago tienen los procesos de RH en las diferentes entidades de gobierno. Es necesario que se implementen procesos más flexibles, transparentes y modernos apoyados en las herramientas tecnológicas, esto además de eficientizar la administración también permitirá hacerlo con menores recursos tanto de tiempo como de costos.

Las personas jóvenes están motivadas por una idea de servicio público, pero no ven al gobierno como un espacio para defender sus causas. Es el gobierno quien debe trabajar en mejorar su marca empleadora generando experiencias laborales valiosas y comunicándolas hacia los millennials para atraer el talento que necesitan. De lo contrario continuaremos viendo un envejecimiento en las estructuras que a la larga se convertirán en una pérdida de experiencia, cuando las generaciones mayores comiencen a jubilarse y no exista un relevo generacional eficaz. 


Imagen: https://www.avla.com/cl/millennials-en-las-empresas/

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