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18 octubre, 2017 El riesgo de la Anti-Política Publicado en: La fuente

anti politica

Por David Ortega Rojas

En nuestro país la política se asocia con adjetivos negativos que conducen indudablemente a un rechazo casi genérico entre los ciudadanos. Dichas insinuaciones negativas han generado un discurso en torno a la política que no corresponde a su esencia práctica y/o teórica: el discurso de la anti-política.

Sin duda este discurso ha ganado simpatía entre los ciudadanos (principalmente entre los jóvenes) debido (aunque existen otros factores sociales, económicos y políticos) al desempeño poco ético y sin resultados que algunos servidores públicos y políticos han tenido durante su gestión, lo que ha desvirtuado progresivamente la esencia de la política.

Después de los sismos que ocurrieron en el mes de septiembre en nuestro país, el mensaje de la anti-política tuvo su eco más fuerte en las diversas peticiones que surgieron en Change.org para que los partidos políticos “regresaran” o “donarán” el dinero público que se les había asignado. Eventualmente las propuestas aumentaron considerablemente de parte de todos los partidos políticos hasta llegar a la iniciativa regresiva que se presentó en la Cámara de Diputados para eliminar a los diputados federales, locales y senadores plurinominales.¹

Superficialmente el discurso resulta atractivo para los jóvenes. En una sociedad que no ha encontrado la solución en los organismos políticos tradicionales, y donde los espacios reales de incidencia son escasos para los jóvenes, el discurso anti-política germina fácilmente.

Eliminen el financiamiento público. Eliminen a los diputados plurinominales. Eliminen las senadurias de representación proporcional y a los partidos políticos. ¡Eliminen la política! Créanme, no es la mejor idea.

En una país como México donde los jóvenes tienen un nivel de abstención de 46.89%,² el mensaje de la anti-política no es el más óptimo para promover su interés por los asuntos políticos o para impulsar su participación. Con estas propuestas reactivas se contribuye a que los jóvenes se alejen aún más de la política; aumentando el desinterés de participar en los mecanismos representativos y directos que brinda la democracia.

Las propuestas que han emergido desde los distintos actores y organismos políticos lo único que hacen es reforzar un discurso erróneo que se tiene de la política; contribuyen a generar el mensaje falso de la política perversa y malévola. La que destruye. Un mensaje totalmente alejado de la realidad.

La política como concepto y praxis genera en sí, un mensaje incluyente y participativo. Dignificar su ejercicio corresponde al involucramiento de todos los ciudadanos, incluyendo la incidencia que deben tener los jóvenes en los espacios de poder público para transformar la realidad.

Así como en la antigua Grecia la política se relacionaba con la intervención en la toma de decisiones de la ciudad (polis griega), y encontró su nexo más íntimo en la “sociabilidad natural” de Aristóteles, los jóvenes deben de intervenir en la política para incidir en los asuntos públicos; convertirse en el animal político (zôion politikón) aristotélico, aforismo por excelencia de la participación.³

Sin lo anterior, seguiremos teniendo niveles altos de abstención y poca participación efectiva de la sociedad, generando los insumos necesarios para perpetuar un discurso que no es propositivo: el discurso de la anti-política.


¹ Alcántara, Suzzete. (2017). PRI presenta iniciativa para eliminar el financiamiento a partidos. El Universal.

² Informe país sobre la calidad de la ciudadanía en México. (2014). México: Instituto Nacional Electoral (INE), con la colaboración de El Colegio de México, p. 64.

³ Weber refuerza está intervención señalando que la política es la “dirección de la asociación política a la que hoy se denomina Estado, o la influencia que se ejerce sobre esta dirección.” En Weber, Max, Ciencia y Política – La Política como profesión, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1980, p. 65.

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