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27 octubre, 2016 Somos jóvenes por… Publicado en: La fuente

somos jóvenes por

Por Óscar Espinoza

Definir conceptos no es una tarea fácil, al menos en las ciencias sociales. Cuando intentamos explicar lo qué es ser joven o qué entendemos por juventud, nos enfrentamos a diversas posturas teóricas que nos invitan a pensar si se trata sólo de una etapa de la vida humana o un invento del capitalismo. Por ejemplo, Antonio Alaminos sugiere pensar en una “construcción social, un etiquetamiento histórico y por lo tanto, una categoría perteneciente a una tipología elaborada económicamente, objeto por sí mismo de investigación”.¹

Si nos detenemos a reflexionar en esa postura podríamos encontrar alguna justificación para las ambigüedades al momento de abordar a la juventud. En México hay dependencias de gobierno que fijan un rango de 12 a 29 años para referirse a los jóvenes, como el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE); a su vez el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) prefiere hacerlo desde los 15 hasta los 29 años de edad. Desde la propuesta de Alaminos, es posible sugerir que, en este caso, cada dependencia elabora una perspectiva distinta porque tiene intereses diferentes con dicho sector de la población.

Si la juventud es una construcción social, es decir, un producto cultural -aceptado como natural- entonces los mismo jóvenes tienen la posibilidad y capacidad de autodefinirse según el contexto sociocultural en el que vivan. Para el Índice Nacional de Participación Juvenil (INPJ) 2015-2016, en el componente rural, nos dimos a la tarea de investigar por qué los jóvenes se consideran jóvenes. Sus consideraciones corresponden también a la propuesta de Alaminos.

En lo general, los jóvenes de las comunidades mayas de Campeche dicen que forman parte de ese sector de la población porque usan Facebook y WhatsApp para estar en contacto con sus amigos, su apreciación podría resultar contradictoria porque en sus poblaciones no hay la cobertura suficiente de internet para utilizar constantemente esas plataformas web. A su vez, en las comunidades afrodescendientes de Cuajinicuilapa, Guerrero, se consideran jóvenes porque se reúnen con gente de su edad, practican algún deporte.

En la mayoría de las comunidades en las que realizamos trabajo de campo los jóvenes se piensan a sí mismos desde un enfoque biológico, es decir, la edad los hace pertenecer a ese sector de la población. Para otros se trata de un rol en la sociedad, los jóvenes se divierten, estudian y no tienen responsabilidades de adultos como trabajar o mantener a una familia.

La juventud como objeto de investigación no debe alejarse de los sujetos que lo componen, de tal manera que los jóvenes no sólo sean un rango de edad para los programas sociales, por ejemplo, si no personas -al margen de su realidad sociocultural- con cualidades diferentes y capacidades que se pueden potenciar para empoderar a este sector poblacional.


¹Antonio Alaminos, “La juventud dispareja en América Latina”, en Trejo, J. y Arzate, J. Desigualdades sociales y ciudadanías. México: auem, 2010, pp. 13-29.

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