¿QUÉ HACER CUANDO EL GOBIERNO MIENTE?

En la primera conferencia de Semana D, Luis Carlos Díaz, periodista y ciber activista venezolano, platicó sobre las consecuencias de la desinformación en gobiernos democráticos.

A lo largo de su ponencia, Carlos detalló los mecanismos que el Estado utiliza para convertir la mentira en su lenguaje cotidiano de poder y las motivaciones para polarizar a la sociedad que gobierna.

 El origen de estas mentiras cotidianas recalcó el periodista, se construye con una maquinaria oculta que posee suficientes recursos y talento humano para desinformar a la población de forma constante y con intenciones políticas muy claras de control.

En consecuencia, la mentira debe tener mayores costos sociales de los que tiene actualmente, ya que los gobiernos mienten para imponer una versión del mundo, para acallar a víctimas, para manipular la historia o para negar información concreta y certera, principalmente, por ello, más que un recurso, la mentira política es una violación de los derechos humanos.

Los Estados están obligados a decir la verdad y recoger datos porque la información permite que sus habitantes y ciudadanos puedan tomar mejores decisiones, como en el caso de reportes epidemiológicos e índices delictivos que permiten tomar precauciones o rutas de acción concretas, lo que implica que desvirtuar u ocultar información puede derivar también en muertes.

Sin mayores consecuencias para estas mentiras cotidianas, llegamos al punto de normalizarlas y se generan los “hechos alternativos” que dividen a la población, es decir, que la polarizan y destruyen el tejido social, esto debido a que los hechos dejan de ser importantes y se inicia una guerra de narrativas donde sólo existen dos bandos: los buenos o patriotas, representados por el gobierno y sus adeptos, y lo malos o traidores de la patria, representados por la población disidente o crítica de la narrativa oficial.

Este conflicto entre grupos extremos debilita la democracia porque reduce la confianza de la población, legitima acciones violentas hacia ambos bandos, desmotiva el interés por mantenerse informado y limita la capacidad para escuchar opiniones diversas. En una metáfora aportada por el sociólogo ecuatoriano Carlos de la Torre, el ponente explicó que todos los gobiernos autoritarios capturan a los árbitros, silencian a los oponentes, cambian las reglas del juego y fabrican o aprovechan las crisis para concentrar el poder y reprimir a la oposición.

Ante este sistema complejo, el periodista recomendó combatir las mentiras del Estado con buenas narrativas que sean certeras, por poseer datos verificables, y estén construidas desde muchos niveles, con uso de diversos lenguajes y dirigidos a distintos públicos, es decir, que la información verdadera llegue por diversos medios y recursos para que reciba la atención de la ciudadanía por encima de las versiones oficiales.

Por ello es importante que entre la población se pula el gusto por los datos, más que por los comentarios y opiniones, que se cultiven las fuentes y se muestren nuevas voces que permitan que los matices o grises entre las dos versiones extremas de la información se visibilicen. Recalcó, además, que ante la “emocracia” o el uso constante de la manipulación emocional en la forma de presentar la información oficial, es vital actuar son mesura y firmeza.

Al cultiva la crítica y volverla un ejercicio constante en la cotidianidad, concluyó el autor, se fortalece la otredad y la capacidad de crear espacios seguros de diálogo, donde el conflicto no se evade, sino que se asume como una realidad natural, constante y, sobre todo, capaz de resolverse.

Mas Información 🔗

Inauguración Semana de la Democracia 2022: https://n9.cl/4791q

Conferencia ¿Qué hacer cuando el gobierno miente?: https://n9.cl/c2rko